Mujeres perfectas

La lucha continua por el ideal de belleza femenino puede ser letal

 

Como sabemos, la publicidad no sólo vende productos y/o servicios, además vende valores, vende ideales de éxito, vende imágenes, y vende los conceptos de amor, amistad, familia y sexualidad, entre otros. Pero quizás el punto clave, el verdadero objetivo de la publicidad, es que vende “normalidad”.

Las mujeres, desde pequeñas, aprendemos un concepto de belleza inalcanzable con el que soñamos toda la vida. Dedicamos muchísimo tiempo, dinero y energías para vernos lo más parecido a ese prototipo de mujer, sin darnos cuenta que no conseguirlo puede generarnos un sentimiento de culpabilidad y vergüenza, además de una enorme decepción.

Y el fracaso es seguro, ya que el ideal de belleza que nos enseñan es impecable: no existen las arrugas, ojeras, manchas, celulitis, michelines, cicatrices, poros… la perfección absoluta, en suma. Pero como sabemos, en cuanto a belleza, la perfección no existe, es una utopía inalcanzable incluso para las más cotizadas modelos.

siempremujer.com

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En las revistas de moda, las mujeres ya no pueden ser más delgadas o más jóvenes, por lo que Photoshop interviene retocando sus ¿defectos? Esto se está convirtiendo en una práctica habitual, pero hemos de ser conscientes de que no lo es, y de que esta tiranía de lo perfecto es el camino más directo hacia la tragedia de muchas niñas y jóvenes que lo asumen como normal.

Dos grandes ejemplos de rebelión ante esto son las actrices Kate Winslet y Julia Roberts, que mostraron su indignación con los retoques fotográficos que les habían hecho en algunas revistas y anuncios publicitarios. Ellas tomaron conciencia de un problema que por extensión nos afecta a todos.

Las nuevas generaciones están absorbiendo, a través de los mass media, este mensaje de que tienen que ser inalcanzablemente hermosas, una trampa en sí. Por eso es normal que, llegada la adolescencia, aparezcan tantos casos de anorexia, bulimia, depresión, ansiedad u otros trastornos de la imagen.

No podemos dejar que la publicidad siga dictando quiénes somos y quiénes debemos ser. Tenemos que empezar a querernos y aceptarnos como somos, siempre cuidando la salud y el bienestar personal; pero que este “quererse”, mimarse y verse guapa, que nos hacen sentir bien cada día, no se conviertan en el sufrimiento que causa el yugo de la imposible perfección.

Photo by Photopin

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La cuestión no esta en cambiar la publicidad; ésta cambiará cuando deje de tener resultado, y no antes. La idea es cambiar nuestro chip de belleza para mirarnos a nosotros mismos, y no a los conceptos ideales que nos venden. Así seremos impermeables a los mensajes envenenados de la publicidad, y de este modo sí que tendrá que cambiar irremediablemente su mensaje.

Si tienes problemas de autoestima y quieres ser feliz tal y como eres, pero sigues sin sabes cómo, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Juntos encontraremos tu belleza olvidada.

Juliana Burguburu – Psicóloga

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